Cada vez existen más personas con alergias más o menos conocidas, aunque las más comunes son a la lactosa, los huevos, el marisco, los frutos secos, el trigo, las legumbres, la soja, las frutas y el pescado, por ello debemos tener adaptada y actualizada nuestra carta de alérgenos para que cuando las personas alérgicas a estos alimentos vengan a nuestro restaurante sepan lo que pueden comer y lo que no.

Existen diferencias entre alergia y la intolerancia a un alimento, lo que puede influir en la gravedad de la situación posterior a ingerir este. La alergia a los alimentos es una reacción exagerada por contacto o ingesta de sus proteínas. Cuando son sus azúcares los que provocan esta reacción, hablamos de intolerancia, que suele producirse por un problema digestivo, no inmunológico.

¿Por qué es importante tener la carta de tu restaurante adaptada?

Si eres hostelero, entonces sabrás que la carta, por mucho que se especifique la composición de cada plato, nunca tendrá la suficiente información para un alérgico o intolerante, pues es posible que lleve un ingrediente detectable a simple vista (marisco) o que pueda ser un producto con el que se elabora, pero no relevante en la carta principal (almendra picada, huevos, lácteos…). Por este motivo, es altamente recomendable que la carta principal sea lo más clara y concreta posible, indicando la información más importante para evitar dudas del cliente, pero obviando largas explicaciones que hagan que este se canse de leer antes de elegir su menú.

Es por esto que comentábamos por lo que muy importante tener actualizada la carta de alérgenos de tu restaurante, ya sea en la propia carta, mediante iconos reconocibles, como en una separada. Además de que por ley es obligatorio incluir esta información (Reglamento nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 sobre información facilitada al consumidor), lo último que queremos tanto por nuestra parte como por la parte del cliente es que tenga un problema de este tipo al acudir a nuestro establecimiento.

Por lo general, cuando un comensal se sienta a comer y es alérgico o intolerante a un alimento, lo que suele hacer es informar al camarero que le atiende. Sin embargo, ya sea por desconocimiento o bien por la presión que puede tener nuestro empleado en ese momento, pueden existir errores que nos pueden costar muy caros.

¿Cómo es la carta de tu restaurante? ¿Está actualizada a alérgenos? Sí no la has adaptado todavía, contacta con nuestro departamento de marketing para restaurantes y te ayudaremos darle un cambio.

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